GESTIÓN SOCIAL INTEGRAL:
Un problema de Comunicación
Por: Melvy Marcela Bocanegra
Un problema de Comunicación
Por: Melvy Marcela Bocanegra
Para entender la Ciudad se necesita una mirada amplia en torno a las diferentes relaciones sociales que se crean en este escenario con motivo de objetivos económicos, políticos, científicos, públicos o privados, entre otros. Además del objetivo social más importante para el siglo XXI: tener una sociedad incluyente, en la que todos los habitantes de un territorio estén en la capacidad de intervenir activa y autónomamente en los procesos comunitarios.
En busca de este tipo de Ciudad más humana, más incluyente y con mayor desarrollo en los procesos de mejoramiento de la calidad de vida, las diferentes instancias públicas y privadas realizan esfuerzos por intervenir de manera positiva en estos procesos. Es por esto que a través de los años se ha venido subdividiendo y especializando el trabajo, preparando personas para que se encarguen de asuntos puntuales con la mayor agilidad e integridad posible. Entre esta subdivisión podemos encontrar la nueva Gestión Social Integral, dirigida a cualquier ciudadano o ciudadana, de cualquier estrato, sexo o raza, que desee hacer parte del grupo de personas que mediante acciones dirigidas a la sociedad logren un acuerdo organizativo para que asuman un papel protagónico y autónomo en las relaciones Estado (Instituciones) – Comunidad teniendo como objetivo el mejoramiento constante de las condiciones y la calidad de vida de la población.
Por lo anterior, es posible afirmar que la primera etapa de capacitación comunitaria realizada por un Gestor Social Integral, debe estar dirigida al problema de la comunicación entre los sujetos miembros de ese grupo humano, ya que la desorganización social es producto de muchos factores que convergen en la incapacidad de mantener un diálogo asertivo para hacer acuerdos, además de la conocida causa de la ignorancia sobre los mecanismos de comunicación Estado – Comunidad.
Las llamadas formas de participación ciudadana son los instrumentos que facilitan esta comunicación. Así, el Gestor está facultado para proporcionar a la comunidad espacios organizados y herramientas de diálogo concretas, dirigidas a contextos específicos donde se pueden dar acuerdos, conciliaciones o exigencias de derechos. Por ejemplo, en un proceso de gestión social integral es fundamental garantizar a las personas que habitan en la comunidad, el conocimiento del contexto sobre el cual van a accionar por un derecho y bajo qué términos se puede efectuar la comunicación. En otras palabras, la Gestión Social Integral es el proceso mediante el cual se convoca a un grupo de personas para organizarse y hacer uso de los mecanismos de participación ciudadana, herramientas de uso público en las instancias del poder político de manera autónoma y autogestionaria.
Los gestores sociales integrales median los primeros encuentros de un grupo de personas, los apoyan y les brindan los conocimientos necesarios para detectar necesidades y caminos de acción. Buscan que las relaciones entre cada actor y el contexto, como entre ellos mismos, sean dinámicas, evolutivas, cambiantes, protagónicas y productivas. Como resultado del proceso, cada sujeto participará de forma autogestionaria y autónoma en la toma de decisiones que le afecten. Si las personas tienen las herramientas suficientes para manejar estos procesos comunicativos del enfrentamiento común de intereses y objetivos, será más fácil y beneficiosa la proyección social.
En la guía del programa Gestión Social Integral creado por la Universidad Nacional de Colombia y la Secretaría de Integración Social en el 2007, en su Tercer Ciclo Temático, primera unidad, se hablan de tres aspectos inherentes a la Gestión Social Integral, sin los cuales, según dice, no es posible la misma. Estos aspectos son la organización y unidad de la gente para “reaccionar contra todo lo que le impida crecer a las personas y a las comunidades como sujetos de derecho que deciden qué es lo mejor para ellas: segundo, asumirse en condición de sujeto social y político constructor y transformador de realidades sociales dentro de un esquema de interacciones complejas en las que no pierden su autonomía y, tercero, la redefinición del concepto de participación en la práctica, donde ya no se conforman con ser sujetos receptores de política, sino generadores de la misma y ejecutores de acciones de materialización específica, con lo cual se altera el concepto de representación; las comunidades dejan la representación para presentarse, esto es, para poner el cuerpo en las causas que reivindican ”[1].
Estos tres aspectos deben ser parte de los objetivos de la gestión, pero no deben ser inherentes a ella, si se busca que cada persona sea autónoma y consciente de su capacidad de participar activamente, el gestor social no puede realizar las acciones propias del grupo, sería trasladar el poder a otra instancia. Se debe proporcionar a la comunidad herramientas para que de forma independiente se organice y como grupo humano, sociedad o comunidad se autoregule y autogestione sus procesos ante el Estado.
La Gestión Social Integral es lo que toda comunidad debe hacer para poder ser capaz de decidir y de hacer lo decidido frente a circunstancias que le afecten, por lo tanto, los gestores no deben buscar hacer parte de esta comunidad que se organiza, sino de transmitirles unas experiencias y conocimientos para que en determinados contextos, y si la situación lo amerita, se desenvuelvan de manera satisfactoria en busca de unos objetivos claros y definidos a priori de común acuerdo. Debe aportarle a la comunidad herramientas de comunicación para que la organización se haga efectiva, para que en el diálogo los intereses personales no primen sobre los colectivos sin anularlos. Para que en esa organización la comunidad se comunique con respeto y solidaridad.
Los objetivos que se plantean en el programa de gestión social integral desde la Secretaría de Integración Social, a saber “primero tratar de integrar las complejidades de las reivindicaciones populares; segundo preservar la vida y la dignidad de las personas y las comunidades como sujetos legítimos de derechos; tercero replantear y fortalecer las relaciones Estado – individuo, Estado – comunidad, individuo – comunidad, comunidad – comunidad, con el fin de construir una relación compleja e interactuante que se explicita en la siguiente relación Estado – individuo – comunidad – institucionalidad – empresa – territorio – convivencia – bienestar general(…)”[2]; son el resultado de una cultura de participación política, de procesos de autogobierno, autorregulación social y autogestión de bienestar en base a valores como la justicia social y la libertad individual y colectiva, que sólo son posibles por un cambio de mentalidad sobre las prácticas políticas y el compromiso social ante ellas, una visión novedosa de la participación y de la democracia.
Hacia este cambio de mentalidad es al que se debe apuntar como primera instancia, para que llegado el momento en que cada ciudadano y ciudadana sean Gestores Sociales Integrales, los que ahora lo son, trabajen con la comunidad haciendo parte de sus grupos de acción, buscando la participación desde las dinámicas comunitarias y sociales en el Estado Social de Derecho y en las relaciones basadas en la justicia social, haciendo posibles, reales, plenas y evolutivas las garantías.
BIBLIOGRAFÍA
ITURRASPE Francisco. Participación, cogestión, autogestión en América Latina. Editorial Nueva Sociedad. San José de Costa Rica. 1986
VARGAS Alejo. Participación Social y Democrática. Ministerio del Interior. Colombia 1994.
DEUBEL Roth. Discurso sin compromiso. La política de derechos humanos en Colombia. Ediciones Aurora. Bogotá 2006.
LIBRO GUÍA GESTIÓN SOCIAL INTEGRAL, Programa de Formación. Secretaría de Integración Social, Universidad Nacional de Colombia. Impresiones Kimpres Ltda. Bogotá D.C., 2007.
[1] LIBRO GUÍA GESTIÓN SOCIAL INTEGRAL, Programa de Formación. Secretaría de Integración Social, Universidad Nacional de Colombia. Impresiones Kimpres Ltda. Bogotá D.C., 2007. Tercer Ciclo Temático: Gestión social integral, Unidad 1: Gestión Social Integral como concepto y como realidad social. Pág.192
[2] Ibid. Pág. 193